Para el bus, te montás, le pagás al chofer, hacés equilibrio para no caerte mientras encontrás un espacio donde sentarte, te agarrás de donde podés… te sentás al fin en un lugarcito vacío. Normal. Acontecimiento común y corriente de todos los días.
Nadie se salva de coger el bus alguna vez. En cualquier parte del mundo. Eso sí, es bien diferente en cada lugar. El bus es un espacio interesante de la cultura de cada lugar. En serio. ‘Dime cómo andas y te diré quién eres’. Y bueno, por aquí lo aprovechan de una forma muy interesante.
Ciudad de Panamá. Una ciudad pequeña, tranquila, bien pintoresca, y muuuuuy caliente. Hay transporte público para llegar a todo lado. El servicio tal vez no es el más eficiente, y los buses no son definitivamente los más modernos; ¡pero sí que tienen personalidad!
Estamos hablando de buses viejos, Ford no sé qué modelo, esos típicos buses escolares, los amarillos con rallas negras, con la trompa salida y las llantas grandes. Bueno, aquí no son amarillos, y no tienen esas rayas negras, pues los utilizan como espacios de expresión popular bien divertidos.
No se trata de un diseño masivo, así como cuando una empresa se encarga de diseñar toda una línea gráfica para ciertos buses, y mucho menos eso que hacen de convertir los buses en vayas publicitarias. Esto que se ve por aquí tiene un origen muy diferente. Es algo mucho más espontáneo, con ese rico toque callejero y relajado. Es realmente grafiti sobre ruedas!
Las muestras son muchas, y la galería no es otra más que la misma calle. La gente se monta en los buses, se baja, pasan en frente o al lado, y la cosa se vuelve toda una competencia, a ver cuál es el que llama más la atención. Y con orgullo. Los mismos autobuseros paran y se quedan posando si ven que les querés tomar una foto. Y se vale todo! Colores chillones, o más bien sutiles, pinturas en las llantas, en los costados, en la trompa, en los marcos de las ventanas, en el techo. Ahí van los buses, llenos de tipografías super divertidas, personajes de caricatura, o inventados, lindos paisajes, animales salvajes o figuras mitológicas, sirenas, reyes, monstruos, y todo lo que se le pueda encaramar encima al bus: banderitas, antenas, cuernos, aletas de tiburón, lo que sea.
Incluso algunos medios publicitarios se han enganchado de este espacio. En lugar de poner una publicidad tradicional, recurren al mismo graffiti en buses para tirar su mensaje.
La competencia no sabremos nunca quién la empezó, pero hoy está presente en el ir y venir de todos los días, para todo el que se atreva a echar un vistazo.
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